SIGNIFICADO
ESOTÉRICO DE LA NOCHE DE SAN JUAN Y DEL SOLSTICIO DE VERANO |
En
la noche mágica del Solsticio de Cáncer, tiempo sagrado de comienzo del verano,
se abre al Universo la llamada "Puerta de los Hombres" al igual
que en el tiempo del Solsticio de Invierno, se abre a la Tierra, la llamada
"Puerta de los Dioses". Ambas noches, las del comienzo del verano
e invierno, están sacralizadas desde tiempos inmemoriales puesto que en ellas
se celebra el Nacimiento y la Muerte del Sol.
El
día de Nochebuena La luz del Impulso Solar -Cristo- baja a reencarnar en un
hombre hecho Dios. La Aspiración del hombre le lleva a encarnar al Dios que
hay en su Corazón y a convertir la energía humana en Divina a través de su
comunión con los elementos terrestres y su capacidad de hacerse uno con Todo.
El
24 de Diciembre Los Dioses se convierten en Hombres;
El
23 de Junio los Hombres, pueden convertirse en Dioses.
Para
que un Ser Humano pueda convertirse en un ser Divino o Sagrado, ha de llenar
todas sus partes y cuerpos con luz y conciencia. Ello comienza cuando se da
cuenta, no de lo que le falta, sino de lo que le sobra para llegar a divinizarse.
El contacto con el agua sacralizada por los primeros rayos Divinos, pondrá los cuerpos sutiles en contacto con la energía primera que limpiará cualquier resto de emoción oscura liberado a través de la danza. Los lugares idóneos son las fuentes, las cascadas, los santuarios del Agua que discurre. En estos lugares de poder habitan las Ondinas, elementales de agua. Muchas leyendas y textos iniciáticos hablan de que precisamente esa noche, las Ondinas pueden enamorarse de cualquier humano que se acerque con actitud noble y respetuosa. Es el momento para pedirles deseos concretos.
Después, a la sombra del árbol elegido, apoyados sobre su tronco y
sentados en la Tierra se medita hasta la salida del sol, (o incluso hasta
el mediodía), en todo aquello que pudiera impulsarnos a ser quienes somos:
Seres de Luz y Conciencia.
La
porción de fuego Sagrado, -energía sexual- que se pueda encender en nuestro
cuerpo, ha de ser también ofrendada en un acto de amor y conciencia, o bien
a nuestro compañero-a, o bien a través de la energía de la Danza, al Universo
mismo.
El
ritual de la Noche de San Juan, nos pone en contacto con la energía de los
cuatro elementos más el quinto, es decir el
Éter-Conciencia.
El
Fuego, en hogueras purificadoras, en petardos, en bengalas, en velas y luces.
En nuestro interior la energía de Vida.
El
Agua, en el rocío de la madrugada, el contacto con el agua viva y las ondinas,
y con nuestro sudor, fluidos, lágrimas y emociones.
El
Aire, en las danzas, los pensamientos de propósito y conciencia, y nuestra
respiración consciente.
La Tierra, en el contacto con el ritmo de la danza, con la comida; dulces y pasteles, con los árboles, las plantas recolectadas y con los cuerpos de los hombres y mujeres que también comparten con nosotros su intento de convertirse en Dioses-as.